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domingo, 18 de mayo de 2014

La Historia a través de los textos. Fascismo y Nazismo















Son varias las características de los regímenes fascista y nazi de la Europa de entre guerras:  totalitarismo, antiliberalismo, anticapitalismo, antimarxismo, el carácter contrarrevolucionario, el autoritarismo, militarismo, ultranacionalismo, liderazgo carismático,  propaganda, terror y la xenofobia...

ACTIVIDADES
A través de los textos saca las características esenciales del fascismo y nazismo.
Describe e interpreta las imágenes: 1 y 2.


MILITARISMO Y AUTORITARISMO




El fascismo concebía la sociedad como una organización militar más. Había de formar organismo donde cada individuo ocupa un lugar determinado y desarrolla una función específica. En el seno de ese organismo no tenían cabida las discrepancias o disensiones. Como en toda organización militar, la autoridad, la disciplina y la fuerza relegaban la igualdad, la libertad de acción y el pacifismo. La erradicación de todo aquello que contraviniese esos principios se llevó a cabo mediante el empleo de la violencia.
Se contó con el concurso de fuerzas de carácter paramilitar: SA nazis,camisas negras italianos o falangistas españoles, que junto a los cuerpos regulares de la policía y otros de carácter especial (ejemplo: Gestapo alemana), fueron los encargados de anular los elementos hostiles al Estado.
El fascismo potenció el papel de las fuerzas armadas, esenciales para poner en práctica los planes de expansión territorial que permitiesen ensanchar el espacio vital del pueblo y vengar los "agravios históricos" sufridos por la nación. En Alemania la “teoría del espacio vital” se puso en práctica a partir de 1938, con la anexión de Austria, Checoslovaquia y Polonia. 
 Los estados fascistas diseñaron una compleja escenografía con el fin de exaltar y glorificar los valores de la milicia, transmitiendo a la sociedad un sentido guerrero de la vida. Mediante imponentes y pomposos desfiles congregaron auténticas muchedumbres para enardecer el patriotismo. Los niños y jóvenes recibieron una educación basada en los valores castrenses: el uso de uniformes de carácter pseudomilitar (camisa negra en Italia, parda en Alemania, azul en España, etc) y los gestos y actitudes marciales (saludo fascista).


ULTRANACIONALISMO
Los fascismos pretendían alcanzar la unidad y la identidad nacionales, desde una visión conservadora, excluyendo y hostigando a quienes pueda poner en peligro tal aspiración, ya sean otras naciones o elementos considerados extraños como las minorías raciales (judíos, gitanos, etc). El nacionalismo fue alentado y utilizado como arma política contra otros estados, creando un ambiente de xenofobia, rencor e intransigencia que originó tensiones y conflictos. Hubo casos en los que los sentimientos nacionales se exasperaron, como las regiones de Alsacia y Lorena, en poder de Francia a raíz del Tratado de Versalles, o la parte oriental de la Prusia alemana, bajo soberanía polaca. 
En febrero de 1938 Hitler anexiona Austria al III Reich. Parte de la población austríaca, de habla y cultura germánicas, vio con agrado esta acción que había sido prohibida por las potencias vencedoras tras la Gran Guerra y que formaba parte de las reivindicaciones nacionalistas alemanas. Frente a este ambiente de ultranacionalismo, las principales potencias democráticas reaccionaron con tibieza, adoptando una estregia conocida como "política de apaciguamiento", basada en el mantenimiento de la paz pese a las provocaciones y hostilidad de las potencias fascistas. En septiembre de 1938, por el "Pacto de Munich", el Reino Unido y Francia concedieron a Hitler licencia para anexionarse gran parte del territorio de los Sudetes (Bohemia-Moravia), perteneciente a Checoslovaquia y donde residía una importante minoría de origen alemán. Los acuerdos de Munich resultaron un fracaso, pues meses más tarde(marzo de 1939), Hitler invadía la totalidad del territorio checo. El ataque a Polonia (septiembre de 1939) culminaría esa escalada de agresiones, originando la Segunda Guerra Mundial.



Liderazgo de un jefe carismático

Los fascismos trataron de conseguir la armonía social bajo la benefactora acción de un jefe ("duce, führer, caudillo"). El jefe debía rodearse de una élite competente, preparada y "portadora de la razón y la verdad". Los individuos eran considerados ineptos para la asunción de responsabilidades y la toma de decisiones por sí mismos, su papel en la sociedad fascista era el de súbditos, no ciudadanos de pleno derecho. El jefe debía estar dotado de un especial carisma que lo distinguiese del resto de los mortales y aglutinara las diferentes tendencias dentro del poder.
Ante el líder solo quedaba actuar con una fe ciega expresada a través del culto a la personalidad. Además de su papel dirigente, la misión de jefe era servir de guía del pueblo, ejerciendo sobre él una labor benefactora y paternal.
La propaganda se encargó de glorificar insistentemente ese papel, haciendo uso de todos los medios a su alcance. Especialmente útil fue la radio que se encontraba presente en numerosos hogares.



Empleo de la propaganda y el terror
Para atraerse a las masas, los regímenes fascistas pusieron gran empeño en controlar los medios de comunicación, especialmente, la radio y la prensa. Una vez en el poder abolieron la libertad de opinión, persiguieron a los periodistas independientes y utilizaron masivamente la propaganda para inculcar valores como patria, jefe, raza, etc. Maestro sin igual en esas prácticas fue el Ministro de Propaganda del III Reich, Joseph Goebbels. Se empleó el terror, la delación, la represión y la reclusión en campos de concentración, valiéndose incluso del asesinato. Simultáneamente, se pretendió ofrecer una imagen atractiva del régimen, tanto en exterior como en el interior, mediante el empleo de una parafernalia grandilocuente: exhibición de vistosos uniformes, saludos marciales, despliegue de banderas y estandartes, brillantes desfiles militares presididos por los jerarcas, discursos, etc. Se intentaba de ese modo impresionar a las masas y llevarlas a un orgullo patriótico.

Racismo y xenofobia

Guettos
Todo aquello que el fascismo interpretó que podía descomponer una sociedad uniforme y rígidamente estructurada fue perseguido. Así ocurrió con las minorías raciales (judíos, eslavos, gitanos, etc).
En la Alemania nazi estos grupos fueron en principio aislados para evitar que contaminasen a los "ciudadanos normales"; más tarde se procedió eliminarlos desde una visión que perseguía contribuir a la idea eugenésica de mejorar la raza aria, considerada como superior e identificada con el pueblo alemán. Otros pueblos, racialmente impuros (ej., los eslavos) fueron objeto de desprecio o persecución y, en cualquier caso, puestos al servicio de los intereses de esa raza superior.

Especialmente significativo fue el caso de los judíos, a quien los jerarcas nazis responsabilizaban de ser el origen de los males que aquejaban al pueblo alemán y, por lo tanto, merecedores de ser destruidos. Para ello se planificó la“solución final”.
En otros países (Italia, España) la xenofobia y el racismo, si bien estuvieron presentes en su discurso ideológico, no llegaron a alcanzar el grado de encono, violencia y sistematización que en la Alemania hitleriana.


jueves, 24 de abril de 2014

2ª República y Guerra Civil














CONSECUENCIAS HUMANAS (Paul Preston, El Holocausto Español)

La represión en la retaguardia adoptó dos caras.

Los cabecillas del golpe de estado, Mola, Franco y Queipo de Llano, tenían a los trabajadores españoles de izquierdas en la misma consideración que a los marroquíes: como una raza inferior a la que había que dominar o derrotar por medio de una violencia fulminante e intransigente. Así pues, aplicaron en España el terror ejemplar que habían impartido en el protectorado marroquí. La represión de los militares sublevados fue una operación planificada al detalle, para según Mola “eliminar, sin dudarlo a todos los que no piensen como nosotros”.

El gobierno republicano, allí donde no triunfó el golpe de estado, entregó armas a los trabajadores dos días después del 18 de julio de 1936, con el objetivo de derrotar a los militares y guardias civiles sublevados en su zona y reforzar a los leales. Con ello, surgieron los comités revolucionarios de partidos y sindicatos, que crearon su propia policía y centros de detención o checas. Algunos de ellos, principalmente anarquistas, pero también comunistas o socialistas, asesinaron a las personas de derechas en zona republicana. El gobierno republicano siempre rechazó e incluso persiguió la violencia descontrolada de estos comités, algo que lograron a los 6 meses de iniciada la contienda. La excepción fue lo sucedido en Paracuellos del Jarama (Madrid)

Durante la Guerra Civil española, 200.000 hombres y mujeres murieron en la retaguardia (50.000 nacionales en zona republicana, 150.000 republicanos en zona nacional, es decir, murieron el triple de republicanos que nacionales).Al menos otros 300.000 hombres perdieron la vida en el frente de batalla. En total murieron 500.000 personas.

En el conjunto de España, tras la victoria definitiva de los rebeldes el 1 de Abril de 1939, alrededor de 20.000 republicanos fueron ejecutados. Muchos más murieron de hambre y enfermedades en las prisiones y los campos de concentración donde se hacinaban en condiciones infrahumanas. 

A más de medio millón de refugiados no les quedó otra salida que el exilio (aunque muchos regresasen a los pocos meses por el humillante trato que deparó el gobierno francés), y muchos perecieron en los campos de internamiento franceses. Varios miles acabaron en los campos de exterminio nazi.



1.- ¿Qué ejemplifica el audio de la intervención radiofónica de Queipo de Llano?
2.- ¿Cuántas personas murieron en la Guerra Civil? ¿Cuántas en el frente de batalla? ¿Cuántas en la retaguardia?

3.- ¿Cuántas personas tuvieron que exiliarse?

domingo, 9 de marzo de 2014

Lecturas: El niño con el pijama de rayas





LECTURAS DEL MES DE MARZO


Está en la biblioteca del Centro.
El trabajo consistirá en realizar  las actividades propuestas en la GUÍA- DIDÁCTICA, publicada en Averroes por la Junta de Andalucía
PINCHA AQUÍ


lunes, 3 de marzo de 2014

Lecturas: Machado


los siguientes poemas se han obtenido de la web a media voz







1.- Identificación del texto:
Título del texto
Autor 
Medio en el que aparece
Sección
Fecha de publicación

2.- Análisis
a)Busca el significado del vocabulario desconocido
b) Resume las ideas principales






Leemos  y entendemos poesía

Canciones a Guiomar

3. Escribiré en tu abanico:
te quiero para olvidarte,
para quererte te olvido.

* * * * *

4. Te abanicarás
con un madrigal que diga:
en amor el olvido pone la sal.

* * * * *

En estos campos de la tierra mía...

En estos campos de la tierra mía
y extranjero en los campos de mi tierra
-yo tuve patria donde corre el Duero
por entre grises peñas,
y fantasmas de viejos encinares,
allá en Castilla, mística y guerrera,
Castilla la gentil, humilde y brava,
Castilla del desdén y de la fuerza-,
en estos campos de mi Andalucía,
¡oh tierra en que nací! , cantar quisiera.
Tengo recuerdos de mi infancia, tengo
imágenes de luz y de palmeras,
y en una gloria de oro,
de lueñes campanarios con cigüeñas,
de ciudades con calles sin mujeres
bajo un cielo de añil, plazas desiertas
donde crecen naranjos encendidos
con sus frutas redondas y bermejas;
y en un huerto sombrío, el limonero
de ramas polvorientas
y pálidos limones amarillos,
que el agua clara de la fuente espeja,
un aroma de nardos y claveles
y un fuerte olor de albahaca y hierbabuena;
imágenes de grises olivares
bajo un tórrido sol que aturde y ciega,
y azules y dispersas serranías
con arreboles de una tarde inmensa;
mas falta el hilo que el recuerdo anuda
al corazón, el ancla en su ribera,
o estas memorias no son alma. Tienen
en sus abigarradas vestimentas
señal de ser despojos del recuerdo,
la carga, bruta que el recuerdo lleva.
Un día tornarán, con luz del fondo ungidos,
los cuerpos virginales a la orilla vieja.

Lora del Río, 4 de abril de 1913.
************


21. Ayer soñé que veía 

a Dios y que a Dios hablaba; 
y soñé que Dios me oía... 
Después soñé que soñaba.




viernes, 21 de febrero de 2014

El Imperialismo Colonial. Actividades
















Imperio Británico

















Imperio Francés





















Reparto de África. Observa el mapa y escucha atentamente el vídeo de Artehistoria.





Responde:
¿Qué dos países tienen más posesiones en África?
¿Qué pretendía Gran Bretaña? ¿Qué zona controlaba?
¿Qué zona dominó Francia?
Razona por qué era importante  para Gran Bretaña controlar Gibraltar, Creta y Suez?
¿Qué territorios tuvo España?

Realiza las actividades autoevaluables de la página de Claseshistoria.com

1) Lee los siguientes textos:
 


Texto 1:
“La política colonial se impone en primer lugar en las naciones que deben recurrir a la emigración, ya por ser pobre su población, ya por ser excesiva (...) Pero hay otro aspecto de esta cuestión mucho más importante: la cuestión colonial es, para países como el nuestro, dedicados por la naturaleza misma de su industria a una gran exportación, el problema mismo de los mercados. Allí donde se tenga dominio político, se tendrá también predominio de los productos, predominio económico.” Jules Ferry. 1882. 

Texto 2:
"¡Razas superiores!, ¡Razas inferiores!. Es fácil decirlo. Por mí parte, yo me aparto de tal opinión, especialmente después de haber visto a sabios alemanes demostrar científicamente que la francesa es una raza inferior a la alemana. No, no existe el derecho de las llamadas naciones superiores sobre las naciones llamadas inferiores. La conquista que Ud. [J. Ferry] preconiza es el abuso, liso y llano, de la fuerza que da la civilización científica sobre las civilizaciones primitivas, para apropiarse del hombre, torturarlo y exprimirle toda la fuerza que tiene, en beneficio de un pretendido civilizador."

G. Clemenceau. Discurso en la Cámara. Francia, julio de 1885.



a)Busca el significado  de las palabras o expresiones desconocidas.
b) ¿Quién son los autores?
c) Enumera los argumentos de J Ferry para realizar el Imperialismo colonial
d) Enumera los argumentos que da Clemenceau.
c) ¿Quién está a favor del imperialismo? ¿Quién en contra? Indica que argumentos emplea cada uno.

domingo, 19 de enero de 2014

Lectura, Dickens y el impacto de la RI en sus novelas

DICKENS (1812-1870) Y LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL: TIEMPOS DIFÍCILES

PÁGINA CON LA BIOGRAFÍA Y CUENTOS


    Charles Dickens (1812-1870), es uno de los novelistas más conocidos y valorados de toda la literatura universal. En sus novelas, fue capaz de mezclar la aguda crítica social con el humor y la ironía y de crear personajes magistrales a los que describía con tal maestría que los dotaba de una personalidad casi real. Evoca tiernas postales navideñas pero también lúgubres hospicios y retratos del Londres victoriano más injusto. Desveló en su obra las desigualdades sociales de la que era por entonces capital del mundo, consiguiendo con su denuncia convertirse en uno de los mayores  autores de bestséllers de la historia de la literatura.
 
    Fue uno de los escritores más leídos en su época y se erigió en una celebridad pese a sus humildes orígenes (nace en Portsmouth, Inglaterra, en el seno de una familia de clase media-baja). Su traumática infancia (el encarcelamiento de su padre lo obligó a trabajar desde muy pequeño en una fábrica de betún) y su parca formación de autodidacta –sólo acudiría al colegio a partir de los nueve años– no le impidieron consagrarse entre los grandes. Con veintisiete años, era  el novelista más popular y reconocido de Inglaterra. 
     Entre sus obras más conocidas se encuentran, “ Los papeles del club Pickwick”, “Canción de Navidad”,  “David Copperfield”, “La pequeña Dorrit”, “Grandes esperanzas”, “Oliver Twist”, “La tienda de antigüedades”, Tiempos difíciles, “Historia de dos ciudades” y su última novela, “El misterio de Edwin Drood”, que quedó incompleta.
    
     Podemos rastrear la sociedad industrial inglesa de la época en numerosas novelas. 
Su infancia, en la que se va a ver obligado a trabajar en una fábrica de betún, se va a ver reflejada en novelas como David Copperfield, su primer gran éxito, pero también en el pequeño Pip de Grandes esperanzas, o en el oprimido Oliver Twist. Todos son el pequeño Dickens: tres protagonistas, tres niños desamparados obligados a vivir privados de una justa infancia. 
     Más tarde, utilizando el humor y  la sátira, Dickens consigue en Tiempos difíciles (1854) denunciar el trato dispensado por los empresarios a los trabajadores, considerados meras manos-apéndices de las máquinas que manejaban. Es esta novela la que mejor expone el salvajismo y miserias de revolución industrial. Se describe perfectamente la fisonomía de la ciudad industrial, el trabajo infantil, clases sociales como la burguesía o el proletariado, etc.
  

Tiempos Difíciles. Reseña del libro:
La décima novela del maestro Charles Dickens, es una de las más densas, donde toma singular protagonismo la lucha de clases y  las características de la sociedad industrial de mitad del siglo XIX. 
En Tiempos Difíciles el escenario ya no es Londres, sino una ciudad obrera llamada Coketown; en ella aparecen dos clases sociales incompatibles: los propietarios industriales y el proletariado. La disposición crítica propiamente dickensiana se manifiesta a través de la utilización del realismo social, con el que el autor fustigará duramente a esas redes industriales que promueven que un puñado de hombres elegidos fiscalice el destino de cientos de trabajadores. 
Por otro lado, Dickens sumará una tercera clase social representada por el circo, aquellos que no pretenden participar del sistema de producción y que viven de forma alternativa.

La novela de Dickens, se desarrolla en la Inglaterra de la segunda mitad del siglo XIX, época de la Segunda Revolución Industrial, donde puede notarse reflejado la calidad de vida de los obreros, sus dificultades y contrariedades, en contraste con la gran vida que llevan los empresarios.     

Fragmentos destacados:


“Era una ciudad de ladrillos colorados, o más bien de ladrillos que habrían sido colorados, si el humo y las cenizas lo hubiesen permitido; pero tal como estaba, era una ciudad de un rojo y de un negro poco natural, como el pintado rostro de un salvaje. Era una ciudad de máquinas y de altas chimeneas, de donde salían sin descanso interminables serpientes de humareda, que se deslizaban por la atmósfera sin desenroscarse nunca del todo. Tenían un canal obscuro y un arroyo que llevaba un agua enturbiada por un jugo fétido, y existían vastas construcciones, agujereadas por ventanas, que resonaban y retemblaban todo el santo día, mientras el pistón de las máquinas de vapor subía y bajaba monótonamente, como la cabeza de un elefante enfermo de melancolía. Contaba la ciudad de varias calles grandes, que se parecían entre sí, y de infinitas callejuelas aún más parecidas unas a otras, habitadas por gentes que se parecían igualmente, que entraban y salían a las mismas horas, que pisaban de igual modo, que iban a hacer el mismo trabajo, y para quienes cada día era idéntico al anterior y al de después, y cada año el vivo reflejo del que le había precedido y del que iba a seguirle”.

Libro I Capitulo V. Charles Dickens. Tiempos difíciles.


Un día de sol en plena canícula. A veces hace días así hasta en el mismo Coketown.
Visto Coketown desde lejos con semejante tiempo, yacía amortajado en una neblina característicamente suya, que parecía impermeable a los rayos del sol. Se advertía que allí dentro había una ciudad, porque era sabido que sin una ciudad no podía existir aquella mancha fosca sobre el panorama. Un borrón de hollín y de humo, que unas veces se inclinaba confusamente en una dirección y otras en otra; que unas veces ascendía hacia la bóveda del cielo y otras reptaba sombrío horizontalmente al suelo, según que el viento se levantaba, caía o cambiaba de cuadrante; una masa densa e informe, cruzada por capas de luz que ponían únicamente de relieve amontonamientos de negrura: así era como Coketown, visto a distancia, y aunque no se descubriese uno solo de sus ladrillos, daba indicios de sí mismo.
Lo admirable de Coketown era que existiese. Tantas veces había sido reducido a ruinas, que causaba asombro cómo había podido aguantar tantas catástrofes. Se puede afirmar que los fabricantes de Coketown están hechos de la porcelana más frágil que ha existido jamás. Por grande que sea el mimo con que se los manipule, se rompen en pedazos con tal facilidad, que lo dejan a uno con la sospecha de si no estarían antes agrietados. Cuando se les exigió que enviasen a la escuela a los niños que trabajaban, se arruinaron; cuando se nombró inspectores que inspeccionasen sus talleres, se arruinaron; cuando estos inspectores manifestaron dudas acerca del derecho que pudieran tener esos fabricantes a cortar en tajadas a los obreros con sus máquinas, se arruinaron; y cuando se insinuó la opinión de que acaso no fuese indispensable que produjesen tanto humo, se arruinaron total y definitivamente. Además de la cuchara de oro del señor Bounderby, que andaba en boca de casi todos en Coketown, era muy popular en esta ciudad otro mito, que adoptaba la forma de una amenaza. Siempre que un coketownense creíase perjudicado, es decir, siempre que se le impedía campar por sus respetos y alguien proponía que se le hiciese responsable de las consecuencias de sus actos, podíase tener la seguridad de que reaccionaría con la espantosa amenaza de que «antes arrojaría al Atlántico todos sus bienes».Esta amenaza había puesto en varias ocasiones al ministro del Interior a dos dedos de la muerte.
Sin embargo, los coketownenses eran tan patriotas, a pesar de todo, que jamás arrojaron sus bienes al Atlántico, sino que, por el contrario, tuvieron la amabilidad de cuidarlos celosamente. Allí estaba, pues, Coketown, entre la neblina lejana, creciendo y multiplicándose.
Las calles estaban abrasadas y polvorientas en aquel día de verano, y el sol era tan brillante que atravesaba el espeso vapor que caía sobre Coketown y no permitía fijar en él la vista. Los fogoneros surgían de profundas puertas subterráneas para salir a los patios de las fábricas, y tomaban asiento en gradas, postes y vallas, enjugándose los rostros ennegrecidos y mirando los carbones. La población entera daba la impresión de estar friéndose en aceite. Se percibía en todas partes un penetrante aroma de aceite caliente. Las máquinas de vapor aparecían brillantes de aceite; la ropa de los obreros tenía manchas de aceite; las fábricas, a través de todos sus pisos, destilaban y chorreaban aceite. En los palacios de hadas la atmósfera parecía el aliento del siroco, y sus moradores, desfallecientes de calor, trabajaban lánguidamente en el desierto. Pero no había temperatura capaz de devolver su juicio a los elefantes ni de enloquecerlos más de lo que estaban. Sus fastidiosas cabezas iban y venían al mismo compás con tiempo caluroso o con tiempo frío, con tiempo húmedo o con tiempo seco, con tiempo bueno o con mal tiempo. A falta del susurro de los bosques, Coketown sólo podía ofrecer el vaivén acompasado de las sombras de esos elefantes en los muros; en cambio, para sustituir el zumbido veraniego de los insectos, podía ofrecer durante todo el año, desde el amanecer del lunes hasta el anochecer del sábado, el zumbido de las transmisiones y poleas.
Zumbaban perezosamente durante todo aquel día de sol, adormilando aún más y dando más calor aún al caminante que pasaba junto a los muros susurrantes de las fábricas. Las persianas y los riegos refrescaban un poco las calles principales y los comercios: pero las fábricas, los patios y las callejuelas ardían lo mismo que un horno. Río abajo, un río negro y espeso de residuos colorantes, algunos muchachos coketownenses que estaban de asueto - una escena rarísima en dicha población- bogaban en una lancha absurda que dejaba en las aguas una estela espumosa conforme avanzaba ; y a cada inmersión de los remos se removían olores nauseabundos. Pero el sol mismo, aunque produzca en general efectos beneficiosos, era menos benigno con Coketown que el frío más rudo, y rara vez clavaba fijamente su mirada en los rincones más apretados de la ciudad sin que engendrase más muerte que vida. Así es como el ojo del mismo cielo se convierte en un ojo maldito cuando unas manos incapaces o sórdidas se interponen entre él y las cosas a las que él mira para llevarles su bendición.

Libro II Capitulo I. Charles Dickens. Tiempos difíciles.  
ACTIVIDADES
  • Lee atentamente los fragmentos de la novela.
  • Busca el significado de las palabras desconocidas.
  • ¿Quién escribió Tiempos Difíciles?  Redacta una breve biografía con el material aportado. Si fuera necesario busca información.
  • Por qué llama el escritor a esos años "época victoriana?
  • ¿Cuál es la trama del Tiempos Difíciles?. ¿Por que decimos que la novela es una critica a la sociedad inglesa de aquellos años?
  • ¿Cuales son los personajes principales del Tiempos Difíciles?
  • ¿Cómo describe el autor el contexto espacio temporal en el que sitúa el relato, menciona las características de los lugares y espacios?
  • ¿Cómo podemos observar la problemática infantil a través del relato?
  • ¿Cómo es el final del Tiempos Difíciles?

martes, 14 de enero de 2014

Vivir sin aire: entender la letra de una canción

Escucha atentamente la letra de la canción interpretada por  Sole Giménez


Cómo quisiera poder vivir sin aire...
Cómo quisiera poder vivir sin agua...
Me encantaría quererte un poco menos.
Cómo quisiera poder vivir sin ti.

Pero no puedo, siento que muero,
me estoy ahogando sin tu amor.

Cómo quisiera poder vivir sin aire.
Cómo quisiera calmar mi aflicción.
Cómo quisiera poder vivir sin agua.
Me encantaría robar tu corazón.

¿Cómo pudiera un pez nadar sin agua?
¿Cómo pudiera un ave volar sin alas?
¿Cómo pudiera la flor crecer sin tierra?
Cómo quisiera poder vivir sin ti. Oh No

Pero no puedo, siento que muero,
me estoy ahogando sin tu amor.

Cómo quisiera poder vivir sin aire.
Cómo quisiera calmar mi aflicción.
Cómo quisiera poder vivir sin agua.
Me encantaría robar tu corazón.

Cómo quisiera lanzarte al olvido.
Cómo quisiera guardarte en un cajón.
Cómo quisiera borrarte de un soplido.
Me encantaría matar esta canción.
ACTIVIDADES
1.- Resume el argumento.
2.- ¿Cuál es el tema principal?
3.- Explica el significado de las siguientes estrofas
Cómo quisiera poder vivir sin aire.
Cómo quisiera calmar mi aflicción.
Cómo quisiera poder vivir sin agua.
Me encantaría robar tu corazón.

Cómo quisiera lanzarte al olvido.
Cómo quisiera guardarte en un cajón.
Cómo quisiera borrarte de un soplido.
Me encantaría matar esta canción.


viernes, 13 de diciembre de 2013

Lectura: el Apartheid











Sudáfrica y el apartheid
Con la palabra apartheid se denominó, en Sudáfrica, al sistema de segregación racial, opresión y explotación establecido por los blancos, la minoría gobernante (3millones), para tener bajo su control a la mayoría no blanca (12 millones) y a los asuntos de la República. En lengua Afrikaner, el término significa ‘separación’, y sirvió muy bien a los efectos de describir esa rígida división racial.
El Partido Nacional (PN) introdujo el apartheid en su programa electoral de 1948 y, tras su victoria, pasó aformar parte de la política gubernamental de la República de Sudáfrica es estos términos: “la política de nuestro país deberá estimular el apartheid total como el fin último de un proceso natural de desarrollo separado. El deber y la vocación primordiales del Estado es buscar el bienestar de Sudáfrica, y promover la felicidad y la prosperidad de sus ciudadanos, tanto los no blancos como los blancos. Teniendo en cuenta que tal tarea puede realizarse mejor preservando y resguardando la raza blanca, el PN profesa lo anterior como el principio fundamental de su política”.
Dicha política ha sido muy criticada en el ámbito internacional, tanto por diversos organismos como por la opinión pública en general, y dio lugar a sanciones económicas por parte de numerosos países. Al interior de Sudáfrica, las personas que se oponían abiertamente al apartheid eran consideradas comunistas, lo que permitió a los nacionalistas afrikaners, mezclar en su propaganda racial el miedo a una revolución social.
En esa dirección, el gobierno sudafricano decretó estrictas medidas de seguridad convirtiendo al país en un estado policial.
Impuso, además, una serie de leyes por las cuales los distintos grupos étnicos, con excepción de los blancos, tenían restringidos sus derechos políticos, la movilidad dentro del territorio y aun algunos derechos ndividuales, causando un gran impacto en la vida cotidiana de todos los ciudadanos.
Dicha legislación clasificaba a la población en tres grupos raciales: blancos (en su mayoría europea, descendiente sobre todo de holandeses, antes llamados bóer —agricultores— y ahora afrikaners), bantúes o negros, y mestizos. Fijaba los lugares de asentamiento de cada grupo y limitaba la cantidad de tierra que podían poseer los bantúes, establecía los trabajos que debían realizar y el tipo de educación que recibirían; prohibía cualquier tipo de contacto social entre las diferentes razas, autorizaba las instalaciones públicas separadas y la limitación de la población negra para movilizarse en determinadas zonas (esta movilidad se controlaba a través de una cédula de identidad de cada habitante, donde
se detallaba su grupo étnico, su ocupación y domicilio); prohibía también la participación de los no blancos en el gobierno.
Después de más de 40 años, en el año 1992, se derogaron las leyes segregacionistas y hacia 1994 se llevaron a cabo elecciones libres. En ellas resultó electo Nelson Mandela, líder negro que estuvo encarcelado durante
27 años. Con Mandela se dio inicio a la denominada “reconstrucción sudafricana”.
http://www.rebelion.org/africa/040402vuknic.htm
(Adaptación Ed Santillana).

lunes, 9 de diciembre de 2013

Lectura: Muere Mandela


Un líder más allá de la leyenda

Ese es el Mandela del que me quiero acordar. El que cultivó un jardín en la cárcel.


No puedo evocar bien la primera vez que supe de la existencia de Nelson Mandela. Podría haber sido en 1962, cuando al futuro presidente de Sudáfrica lo condenaron a prisión perpetua en el roquerío destemplado de Robben Island. Podría haber sido en esa fecha, pero no lo fue...
...el apartheid Sudafricano era una lacra racista, el sistema más inhumano y cruel en el mundo...
No obstante lo cual tuvo Chile que recuperar su democracia en 1990 – el mismo año en que Mandela finalmente emergió triunfalmente de la prisión – para que yo comenzara a comprender que aquel expreso político era bastante más que un símbolo o un eco. En un momento en que Sudáfrica y Chile y muchos otros países encaraban los dilemas turbulentos de una transición a la democracia, en que nos preguntábamos cómo hacer frente a los terrores del pasado sin ser rehenes del odio que ese pasado seguía engendrando, fue Mandela el que nos sirvió de modelo y guía. Al lograr que su patria se deshiciera pacíficamente del apartheid, al negociar con sus enemigos y mantener, sin embargo, su dignidad inquebrantable, nos dio, a tantos que habíamos luchado durante décadas contra la injusticia, una lección fundacional. Teníamos que aprender que puede ser éticamente más complicado navegar las tentaciones y matices de la libertad que mantener en alto la cabeza y el corazón batiendo fuerte en medio de una opresión que separa, sin ambigüedad, el bien del mal.



Admirable ese hombre que, pese a haber pasado casi treinta años en la cárcel, quizás porque pasó tanto tiempo coexistiendo con sus más enconados adversarios, comprendió que la reconciliación es posible, siempre, nos advirtió, que no se traicione la memoria, siempre que se exija el arrepentimiento ajeno. Admirable, sí. Y justo cuando pensamos que no se lo podía admirar más, justo entonces decidió no eternizarse en la Presidencia. Decidió dar un ejemplo de probidad y confianza en la democracia. Uno de los hombres más populares del mundo y un ídolo en su país prefirió no acumular todo el poder en su persona, prefirió preparar a su patria para el momento inevitable de su desaparición.
Ese momento ahora ha llegado.
Ahora tendrá el mundo, y en especial Sudáfrica, que poner rumbo al futuro incierto sin su prodigiosa presencia, lo que me atrevo a llamar su luz en la oscuridad.
Y es ahora, por supuesto, Mandela se nos irá haciendo cada vez más legendario. Si no se pudo defender en vida de la santificación insensata, ¿cómo podrá lograr desde la muerte que se lo trate, muy simplemente, como un ser humano de carne y hueso que, como todos los seres de nuestro universo, nace y come, come y ama, ama y muere?

Quisiera, entonces, en este instante doloroso en que Mandela se nos empieza a escapar entre los discursos y los encomios, los parabienes y los paramales, los monumentos y las estatuas, quisiera rescatar a ese hombre real, tangible, corpóreo.



Tuve la suerte de encontrarme con Madiba (su nombre de clan) el 28 de julio del 2010 cuando visité Sudáfrica para dar la Mandela Lecture, una conferencia que cada año se pronuncia en su honor. Cuando me cursaron la invitación – la primera a un latinoamericano y a un escritor -, mis anfitriones me dijeron que Mandela nos recibiría a mí y a mi mujer Angélica en su casa para almorzar, siempre, claro, que no estuviera enfermo. Resultó que su salud no permitió tal agasajo, pero sí pudimos juntarnos durante una hora en la sede de la fundación que lleva su nombre.


Sería uno de los últimos encuentros de Mandela con una visita extranjera, alguien que no perteneciera a su entorno inmediato.


Me llamó la atención su fragilidad, la lenta precariedad de sus movimientos, la firmeza de su mano cuando empuñó la mía, la forma en que su cara se trasformaba, como un sol al amanecer, cuando se ponía a sonreír. Y sus mayores sonrisas eran para Graca Machel, su mujer, que lo ha cuidado en su vejez, a quien le debemos que un hombre tan maltratado en la cárcel haya sobrevivido hasta los 94 años.






Justo cuando pensamos que no se le podía admirar más, justo entonces decidió no eternizarse en la presidencia


¿De qué hablamos? De Allende, por cierto. Y de los ataques xenofóbicos a los foráneos y forasteros que son, según Mandela, una vergüenza nacional. Y de sus esperanzas para Sudáfrica.


Todo lo cual era predecible.


Lo especial viene cuando habla de su padre y su madre. Como todos los hombres de edad avanzada, vive una gran parte de cada día en elpasado remoto, y en esta ocasión, debido a que conversamos acerca de su cumpleaños, él mencionó un incidente en que su padre golpeó a su madre, algo que no está consignado en ninguna de sus biografías.


De pronto, aparece otro Mandela. Alguien que adora a su padre pero que lo critica. Alguien que quiere a su madre pero que queda abochornado por su deshonra. Alguien que, mucho antes de ser el gran protagonista que salvó a su patria y dio un ejemplo moral inigualable a nuestra especie descarriada, fue un niño, chiquito e indefenso, dándose cuenta de que la injusticia siempre comienza por los actos más pequeños, los más insignificantes. Un niño que presencia ese ataque contra su madre – o quizás se lo cuentan, quizás ocurrió antes de su nacimiento, no es evidente en su relato – y que se pregunta ante la inmensidad desolada del continente africano, porqué existe el dolor, se pregunta acerca de un mundo autoritario que parece inalterable y sin embargo necesita rectificarse.


Ese es el Mandela del que me quiero acordar.


El que vivió día a día su siglo terrible y no salió dañado de su cautiverio.


El que cultivó un jardín en la cárcel.


Gozaba plantando y cosechando bajo la lluvia y bajo el sol, sabiendo que tal como ejercía un mínimo control sobre parcelita de tierra, también podía controlar su dignidad y sus memorias y la fidelidad con sus compañeros. El que compartía fruta y vegetales con los otros presos, pero también con sus carceleros, prefigurando el tipo de nación que deseaba y soñaba.


Es así como quiero recordar a Madiba.


Como un jardín que crece, así como crece la memoria. Como un jardín que crece, así como crece la justicia. Como un jardín que nos reconcilia con la existencia y la muerte. Como un jardín que crece, como crece Mandela adentro de todos nosotros, adentro del mundo que él ayudó a crear y que tendrá que encontrar un modo de serle fiel.


El último libro de Ariel Dorfman es Entre sueños y traidores: un 'striptease' del exilio.






1.- ¿Quién fue Mandela?


2.- Dónde está Sudáfrica


3.- Qué es el Apartheid


4.- El autor de qué país es


5.- Explica por qué Nelson Mandela es un líder carismático


6.- Busca información sobre Mandela: vida, años en la cárcel, premios... Después realiza una redacción explicando su gran valor.


7.- Elige en una frase célebre de él y explica lo que quiere decir.

domingo, 24 de noviembre de 2013

Lectura: 50 años del asesinato de Kennedy

EE UU recuerda a Kennedy


Cientos de personas rinden homenaje en Dallas al presidente, 50 años después de su asesinato en esa localidad

Dallas

 
Un momento de silencio y las campanas doblando sobre la ciudad de Dallas marcaron este viernes el cincuenta aniversario de la muerte de John F. Kennedy, el presidente cuya vida fue acortada trágicamente a los 46 años por una bala a las 12.30 de la tarde del 22 de noviembre de 1963. Frente al sol que deslumbró hace medio siglo a los agentes del FBI cuando frenéticos buscaban un culpable en las ventanas del depósito de libros desde donde llegaron las balas que tenían escrito el nombre del mandatario, este viernes, un día frío, húmedo y triste, como el ánimo que quedó tras el magnicidio.
Media hora después de que Lee Harvey Oswald disparase un rifle de fabricación italiana de 12 dólares con mira telescópica desde el sexto piso del almacén de libros donde trabajaba –según la versión oficial ofrecida por la Comisión Warren-, los médicos del hospital Parkland de Dallas certificaban la muerte del presidente que llevó la juventud a la Casa Blanca y habló de una nueva frontera para Estados Unidos. Un presidente del que las cámaras capturaban solo la frescura y las ganas de vivir pero que dejaban fuera el dolor y su necesidad de andar con muletas. Hasta tres veces recibió Kennedy la extremaunción a lo largo de su vida debido a sus enfermedades y las secuelas dejadas en la espalda por un incidente sufrido en el Pacífico durante la II Guerra Mundial, donde sirvió en la Armada.
Pero por unas horas, EE UU y el mundo –con cientos de periodistas internacionales acreditados para cubrir el aniversario- recordaron el legado y la figura del presidente solo con las luces, sin sombras, sin muletas. Muchos eran los que este viernes en la fría Dallas rememoraban la que quizá es la frase más celebre del primer presidente católico de la nación, aquella que recomendaba preguntarse lo que uno puede hacer por su país y no al contrario.
Ciudadanos de Dallas que no habían nacido cuando Kennedy murió, como Tawnell Randall, mostraban su admiración y le certificaban como el hombre que dio el primer paso para que otros como él –de raza negra-, tuvieran entonces igualdad de derechos. “Nada volvió a ser igual tras aquel día”, asegura Randall, no porque lo viviera, sino por la memoria que le inculcó su madre.
Solo los inconfundibles sonidos de los profundos pitidos de los trenes que bordean Dealey Plaza rasgaban la trascendencia del momento, un día por el que Dallas ha esperado 50 años hasta por fin poder proclamar el final del estigma que le hacía responsable del asesinato político más importante del siglo XX en EE UU. “Aquel día de hace 50 años todos nos volvimos más adultos”, declaró el alcalde demócrata de la ciudad, Mike Rawlings. La ciudad se paralizó, quedó conmocionada, “las banderas ondearon a media asta desde Texas hasta Berlín”, dijo el alcalde. Como este viernes, banderas a media asta mecidas a ratos por un fuerte viento que abría las ventanas de la ciudad a una nueva era, aquella en la que el remordimiento por el pasado ya ha caducado.
Sobre el gran escenario del crimen que a día de hoy sigue siendo Dealey Plaza, con la columnata desde la que Abraham Zapruder filmó en directo el magnicidio; sobre la cuna de conspiraciones que es la ladera Grassy Knoll; desde las vías del tren; con la inmensa presencia del depósito de libros hoy convertido en museo, varios miles de personas soportaron estoicas el agua y el frío para pasar página.
La tragedia marcó Dallas para siempre y hoy sus habitantes (el 75% de los cuales no había nacido o no vivía en la metrópoli cuando Kennedy fue asesinado) proclaman acabado el medio siglo de vergüenza del que han sido esclavos. No quieren borrar la historia, sencillamente “abrazarla sin que sea una herida que se reabra permanentemente sin dejarnos avanzar”, explica el periodista del diario The Dallas Morning News Steve Blow.
Y de repente, pareció como si se rompiera el cielo. Pareció como si la lluvia torrencial hubiera estado esperando a desahogarse hasta que los invitados abandonaron –raudos- sus sitios. El agua repicaba fuerte sobre el asfalto, corría carretera abajo lavando las heridas del pasado, como huyó del tiroteo la limusina presidencial transportando moribundo hace 50 años al presidente en el día más oscuro de la historia de Dallas.
Contesta:
¿Quién fue Kennedy?¿ quién era su esposa?
¿Qué es Dallas y dónde está situada?
¿Quién fue Lee Harvey Oswald?
Explica qué es la Comisión Warren
Qué quiere decir la periodista con que sólo se conocen las luces del presidente?
Una vez leído el texto, resume lo ocurrido  ese día.

MICROTAREA:
Realiza un eje cronológico con los presidentes Nortemaericanos del siglo XX.
Indica nombre, años de mandato, partido al que representan y hechos más relevantes durante su gobierno.
 


domingo, 17 de noviembre de 2013

lunes, 11 de noviembre de 2013

El tifón Haiyan: Una bomba atómica metereológica




Fotogalería de El País (elige una y descríbela)



Lee el siguiente texto y describe qué es un tifón y por qué se forma.


Una bomba atómica meteorológica

Tifón, huracán o ciclón son lo mismo y pueden liberar una fuerza 10 veces mayor que la explosión de Hiroshima



Asia o la cólera de la naturaleza

foto de la noticia

Del seísmo de Fukushima al tsunami que en 2004 devastó varios países, los desastres se ceban con el continente

Más noticias sobre los efectos del tifón